No te vayas todavía, que aún no ha amanecido. Sumérgete en mi cama, finje que duermes, y vuelve, antes de que me despierte. Vuelve, a la noche en la que dos miradas nos cruzaron la cara y nos dictarion sentencia. Vuelve, donde quieras, pero vuela. Sigue quejándote de que aquí no brilla más el sol, y deja que te dé la razón, solo para disfrutar de un cálido silencio. Y vuelve a levantar la voz a distancia, ahora que ya no nos entiende nadie. Finje que te impresionan, mis posturas de billar, mis tres acordes malsonantes y mi cocina experimental. Vuelve a soplar toda las farolas para escondernos de la realidad. Y enredémonos en las cortinas de cuadros cuando el pasillo encienda su silencio. Miente de como yo valía cualquier viaje vuelto en idas, y dí que nos quisimos, hasta los domingos por la mañana.
"Detrás de este triste espectáculo de palabras, tiembla indeciblemente la esperanza de que me leas, de que no haya muerto del todo en tu memoria." Julio Cortázar.