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Mostrando entradas de mayo, 2015

Buenas noches, permítanme que me presente.

Llegué tarde. Sí. Llegué tarde y me quedé con la peor parte. El día que llamaron a repartir, el sueño me entretuvo en uno de nuestros incoherentes coloquios. Llegué desarmada, esperando recibir allí mi nueva sombra, y aun con la respiración desbocada, escuché expectante mi sentencia: En primer lugar, de mis progenitores, adquirí el miedo altivo y la gula austera. Por suerte o por desgracia, la paciencia les acompañaba. De sus antecesores, heredé el agobio egoísta y la pasión convencional. De sus hermanas, la soberbia anarquista, y de sus hermanos la avaricia sibarita. No eramos muchas a repartir, aunque tampoco teníamos muchos a los que cobrar. Estos bienes me fueron entregados paulatinamente, a medida que llegaban, yo intentaba darles forma, o al menos un poco de gracia, pero mis intentos por malearlos fueron en vano, y se resistieron, como cualquier raíz estrecha hasta el más vasto de los suelos. El día que llamaron a repartir llegué tarde, y me dejaron con lo peor de ca...