Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de junio, 2016

Cómo lloran los abriles.

En vano, rechazo esa mirada. En vano, me resisto a volver a perder. En vano, pongo en orden todo lo pasado desde entonces, y me arrepiento de tantas y tantas cosas, entre las cuales no estás... La velocidad, el tiempo que divide el espacio, y la duda de los días que no llegaron, llenan un vacío de posibles que no existieron y que jamás tendrán lugar. Porque hasta las peores lluvias, tienen su momento. Pero, qué celosa y caprichosa es la incertidumbre, y cómo una caricia, incluso tu sombra sobre mis pies, consiguen domar al orgullo. Sonrío, pero solo de reojo, y huyo, pensando que vas a seguir el ritmo de mis pasos. La añoranza que debería estar dormida, solo me hace divagar. Si ya soy y ya tengo, y contigo era menos y tenía la mitad. Camino lentamente, sabiendo que ahora riendo cuentas a distinto juez. Vuelvo medio año y casi te hecho ocho veces más de menos Y pienso, desorientada, a pesar de que tenga directrices para hablar. Huyo, evito descansar sobre una espalda ...

Hace más frío cuando sale el sol.

Altas horas del día, el silencio se ha desvanecido, he de prepararme para oír la cifra de caídos en la batalla. Las persianas no pueden salvarme de los rayos de sol, ni ellas, ni mis párpados siquiera. No sé si hace más frío ahí fuera o en mi mente. La borrosa incertidumbre se manifiesta en las cicatrices que amanecen a mi lado. Las sombras se movían despacio, sí, pero se retorcían deprisa, y el recuerdo que prevalece es el olor de caras sin forma y luces que golpeaban tan rápido como la ensordecedora música . Pero todo es socialmente correcto, ¿cierto? Por que somos jovenes, salvajes y libres, ¿verdad? Si luchamos todos en la misma guerra, ¿no pertenecemos al bando vencedor? Las emociones se intensifican, al igual que los errores. Y de ellos no quedan más que ciegos testigos, que fueron mis aliados hasta la salida del sol. Es la hora en la que decido poner los pies en la tierra, y limpiar la ceniza que aún queda sobre mi vestido, porque no será la última vez q...