Han pasado tres años ya desde que mis pulmones y mi corazón se desincronizaron. Han pasado tres años ya y no han pactado una tregua. Habiendo amanecido o no, tres verdugos sobresalen entre mis copos de avena. Los cuales no siempre ejecutan de forma impoluta la jornada anterior y por tanto he de notificarlo a su superior, que decide si ajusticiar a uno de ellos o sumar una unidad al destacamento. Berlin, Copenhague, Dublin. A un lado u otro de la frontera, a un lado u otro del flash, he ido perfeccionando mis dotes interpretativas, que en más de una ocasión se han derrumbado con la más mínima brisa. Me abro paso entre la multitud, y reconozco más de una mirada, siento una mezquina soledad. ¿Dónde he dejado mis modales? Un dolor ensordecedor me hace enmudecer y por unos minutos me desvanezco en un vacío que cada vez me es más familiar. No es más que otro déjà-vu. Han pasado tres años ya desde esa encarnizada cruzada. Han pasado tres años ya desde aquel septiembre.
"Detrás de este triste espectáculo de palabras, tiembla indeciblemente la esperanza de que me leas, de que no haya muerto del todo en tu memoria." Julio Cortázar.