Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de 2018

Déjame dormir esta noche.

Quiero ahogarte, tal y como tu te ensañas con mi garganta. Deja de susurrarme, que tu timbre consigue dejarme sin aliento. Desaparece, con la misma intensidad con la que llegas oscureciendo cada una de mis cuatro blancas paredes. Déjame dormir esta noche, si al levantar vas a estar replicando los latidos de mi corazón. No me busques más disfraces, que ya siquiera recuerdo mi silueta original. Déjame llorar de cuajo, solo para fingir que no existes esta noche, que estoy harta de acudir a curanderos hipocondríacos que testan conmigo su fé en el azar. Déjame dormir esta noche, no me acompañes esta noche, no me despiertes mañana por la mañana.

Por si caes por aquí.

Nunca te he escrito nada, y no sabes el bien que me haces. Nunca te he escrito nada, (sabes que solo escribo para dramatizar) puesto que nunca he sentido iba a que perderte para siempre, al igual que normalizamos que nunca vamos a enfermar. Al igual que es más dificil hacer al público reir que llorar, reconozco que me es muy dificil describir lo que has significado para mí estos casi 7 años. Eres caos Eva, un caos interminable. Eres desordenada, desorientada, despistada, dramática, torpe y catastrófica, pero qué bien me guías, para lo perdidas que estamos. Has pintado mis paredes de paisajes borratajeados solo para oxigenar mis cuatro paredes, tú, que sufres tambien de claustrofobia. Has rebuscado por entre mis lunares, y dices haber encontrado no sé qué luz, tú, que proyectas torrentes con tu voz. Revuelas y desenredas mis palabras y me haces sentir un poco menos inútil riéndote a carcajadas en los momentos inoportunos, y reinventando mis miedos en ...

Allá por mi ingenuidad - La que aún no he perdido -

Como si fuéramos niños, de nuevo. Como si fuéramos un poco más jóvenes de lo que aún somos. Volvemos a encontrarnos, después de hace ya dos inviernos. Y, como de costumbre, vuelves a golpear mi puerta, y yo vuelvo a comprobar el recital de los ronquidos inmutables y disonantes del piso de arriba. Ya no enciendes la chimeneas, me preguntas retóricamente, y aun así no te sientas cerca del suelo. Esta vez de forma impaciente intentamos poner al día los últimos movimientos. Volvemos a estar frente a frente, pero solo hasta y cuarto, antes de que suene tu toque de queda, y vuelvan a reclamar mi ausencia. Al igual que llegas, ya estás al otro lado de la puerta, pero esta vez no prometes otra visita espontánea. Y los árboles vuelven a cubrirse aunque siga haciendo frio, y vuelvo, con la ciega esperanza de que volveremos a vernos, y digo ciega, porque durante este tiempo jamás nos volvimos a leer. Ahora ya no. Ahora ya no tienes toque de queda y caminas en otra dirección, ahora que te est...

Ahora sí son buenas noches,

Apaga la luz, que es demasiado tarde.  Cierra la puerta al salir, la que no me atreví a abrir, por ti. No intentes despertarme, que sufro de insomnio, y quién sabe cuando volveré a cerrar los ojos. No gastes fuerzas en hacerme hablar, puesto que no las gastaste en escucharme. Apaga la luz, que lleva demasiado tiempo encendida, y mis párpados han sufrido muchas derrotas. No me llames desde fuera, que jamás pude asomarme.  Y mucho menos acorderes tus ojos buscando la misericordia del lobo, que los lobos no balan, y los corderos no aúllan. Si preguntan por mi mañana, no digas que he salido.  Si preguntan por mi mañana, responde con otra pregunta, y seguidamente contestará el silencio.  Si preguntan por mi mañana, pregunta por qué no preguntaron antes. Cierra la puerta, que corre ya el viento y no quiero que salga.  Cierra la puerta, que quiero que ese sea el último sonido antes de que me duerma. Pídeles disculpas a ellas de mi par...