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Mostrando entradas de 2021

Tren vuelta a casa.

Jamás pensé que nuestros nombres volverían a pasear por separado. Jamás que este último año tendría lugar.  Volvería a esperarte hasta agosto, a pasar frío hasta las cinco de la mañana, a no entenderte, a hacerte daño, a hablar todos los días, a viajar, a re-conocerte, a dormir, a perder la vergüenza, a montarte una habitación, a una pandemia, a una relación a distancia, a decepcionarme, a desconfiar, a crear un proyecto - o powerpoint -, a esperarte todas las tardes, a llegar a Madrid y perderte.  Repetiría todos y cada uno de los días pasados desde el verano de 2016.  Pero no viviría nuevos.  Por muy intensa que transcurra una noche, siempre llega la hora de volver a casa. Y lo digo yo, que he recorrido tres horas en tren para evitar enfrentarme al siguiente capítulo. Por pánico A no escucharte todos los días, A no verte evolucionar laboralmente, A no escuchar las mismas batallitas una y mil veces.  Pero más miedo me produce el quererte con miedo, el no acabar...

Vuelta a Madrid.

No me permito pensarte, mucho menos echarte de menos. Te juro que no estoy y no podría estar en guerra contigo.  Pero tuve que dejarlo todo, para reconocerme, para elegirme esta vez. Dejé de lucharte. Dejé de querer besarte. Dejé de querer abrazarte cada noche y despertarme a tu lado. Dejé de querer oler a café  y que nos despidiésemos cada mañana. Dejé de querer escuchar cómo te quejas por todo, de reñirte por cómo discutes con tu familia, de ver cómo haces rabiar a Cris por jugar con Jara. Dejé de hacer planes, de querer que veas todas las series que tanto me hacen reir. Dejé de querer sentirme orgullosa de ti, de considerarte mi periodista favorito. Dejé de creerte,  porque no encontraba motivos para hacerlo,  porque solo tenía motivos para no hacerlo.
Cada mañana despertaba sin saber dónde se encontraba.  Miraba a su alrededor y seguía sin reconocer aquella habitación. "Estoy casi segura de que yo escogí estas sábanas". Cada mañana se desperezaba en el sofá, instintivamente dirigía sus extremidades hacia el sol que se colaba por el balcón. "Creo que estoy perdiendo la cabeza", se repetía constantemente. Si perdía la vida, le preguntarían a él acerca de sus últimos días "¿Quién de todos respondería?" El primero de todos contestaría de forma escueta, solo se conocían de paseos nocturnos, solo conocían el frío y la humedad, él de hecho podía pecar de rencoroso e identificar aquel acto como otro capricho. El segundo no se manifestaría puesto que solo aparecía en su presencia. Él si sufrió una fuerte aflicción. Ella era su compañera en todos los sentidos de la palabra. Podía describir de forma milimetrada, aunque con tono sensiblero, sus cinco años de convivencia. Colmaría su recuerdo de los apelativos que s...

Familia.

Un concepto antónimo a los lazos sanguíneos y legales a los que me referiré en esta entrada. Si me preguntan por mi “familia” mi mente únicamente lo ligará al núcleo formado por mis padres, hermanas y, ahora, Jara. Todo esto se remonta a años luz. Pero como se trata de exponer mis vivencias comenzaré en el año 2000. Posiblemente mi primer recuerdo fue el de una discusión. Todos los participantes estaban ligados a nosotros por la rama materna. Se encontraban en la entrada del piso tercero de casa de la abuela en La Alberca. María y yo, con seis y cuatro años respectivamente, nos asomábamos por la puerta entrecerrada que separaba la sala de las escaleras. Las voces se elevaban, pero no discriminábamos una palabra. “Es mi culpa”, recuerdo decirle a María. “No, es la mía”, respondía ella.  Allí no había cabida para una disculpa por haber corrido, gritado, jugado o lo que quiera que hicieran dos niñas en su más tierna infancia, y más aún cuando la discusión parecía envalentonarse. Todo ...

IES Fray Luis de León.

 Me gustaría que hubiese habido un único detonante. Una sola experiencia que hubiera derivado en una depresión post-traumática y con la que batirme hoy en día frente a frente. Pero no. Esta entrada es la primera de una serie que resumirán mi estrepitosa caída en la ansiedad y ataques de pánico.  Cuando echo la vista atrás, intentando recordar una Marta normativa, únicamente visualizo mi individualidad – de connotación desfavorable- en la capital charra. No puedo considerar el colegio de educación primaria como una obra trágica. Por tanto, pasaré a la época de secundaria. No únicamente una época de dificultades a nivel educativo.  Aunque nunca antes había llegado a plantearme mi figura corporal, sí comparaba el físico en evolución de mis compañeras y mi entidad de metro cincuenta. Tampoco ayudaba que las conversaciones de todas ellas giraran en torno al género masculino y las por entonces modas que hoy no sé si se aborrecen o si están a la orden del día. Primero y segundo ...
una vez te pregunté: "¿que harías si tus amigos intentasen hacerme daño?"  sin vacilar respondiste que les confrontarías debí haber formulado la pregunta contigo como sujeto de la condicional.

En año nuevo me regalaste grageas Bertie Bott de todos los sabores.

Otra noche más que no sé con quién te acuestas, otra mañana más que me invitas a tu cama a pasar tu resaca. No me presentaste a tus amigas cuando nos conocimos mientras yo te alerté de todas las mías. Una noche por casualidad me enseñas la foto de una de ellas y te pregunto cómo es. No puedes ocultar la sonrisa al hablarme de todas vuestras batallas. "¿Os veis asiduamente?" "Solo en festivales de verano" ¿Eramos más felices cuando no nos conocíamos? Pasado el tiempo, pasada incluso nuestra ruptura, me hablas más de ellas. Un día incluso nos topamos con una en tu antigua casa, bromeas de que a pesar de su tamaño tiene un carácter bastante fuerte . Viajas a Marruecos y regresas con regalos pero no con historias. Al tiempo, desvelarías inconscientemente que te acompañaban cada noche. En Copenhaguen visitamos Christiania, ¿para eso cruzamos el continente?. El frío no apaga el fuego y yo, sentada a tu lado, deseaba volatilizarme como todas ellas. "Todo noviembre con...

"Marta".

Me oía hablar de ti y me tentó a dispararte. Después de todas aquellas hazañas, no podías caer por un solo disparo. Como el asesino que se presenta en la escena del crimen, me levanto antes que tú para preparar café. Esta noche me he dejado embaucar por una pasada yo, para escuchar a pasados tú. No sé a cuántos conozco ya. Como la salida de un hormiguero cubierto de arena, me ahogo entre las risas y burlas de aquellos que taparon la desembocadura, te instan a asfixiarme voces con nombres de reyes pasados. Disparé primero pero soy yo quién se está desangrando. Te veo a través de un espejo espía, como Pedro a Cristo me niegas tres veces. Esta historia ya la había escuchado antes y aún así no es hasta ahora que he entendido el argumento. Personajes que entran y salen de escena, todos me señalan como el asesino, sustantivo que no puedo negar, yo disparé primero. Cuatro años y no se si la obra se debate entre el nudo o el desenlace. Conservaste todas las piedras con las que m...