Me parece una locura que, después de 13 años siga teniendo que recurrir a la palabra escrita después de volver de una noche de fiestas para recuperar la calma de haberte visto. No sé qué tienen estas piedras, que, cada vez que nos tropezamos, siento que he vuelto a cumplir la mayoría de edad. Podría enumerar mil y un motivos por los que te repudio, desprecio y odio. Y, sin embargo, cualquier palabra se desquebraja al cruzarme con tus ojos buscando los míos. Inercia estúpida de este deseo que no atiende a razones, que no entiende de ideologías, que no sabe lo que me conviene. Y, sin embargo, gracias. Gracias por crear un escaparate donde poder fascinarme con tu verborrea. Es tu veneno el que me devuelve a la vida. Es tu soez misoginia la que me devuelve la cordura. Es tu paradójico autoritarismo el que restituye mi paz. Cómo idealizamos los amores de verano. Esto ya lo había escrito antes.
"Detrás de este triste espectáculo de palabras, tiembla indeciblemente la esperanza de que me leas, de que no haya muerto del todo en tu memoria." Julio Cortázar.