No sabía si era la mejor opción, pero, ¿acaso había otra? Música de la que no me gusta a todo volúmen, un cielo iluminado por la maldita contaminación y un frío templado que no sé si emergía del asfalto o de mi tripa. Beso sin mirar a los ojos y pongo la cara más decente que podía poner a esa altura. Un sexto piso, un 16 de octubre. Aquella terraza parecía la organización de las naciones unidas. Tantas voces desconocidas y aún así creo que la tuya ya la había escuchado antes. Toda mano sostenía una copa y tu te ríes de mi taza de té caliente. No sé cuanto pudimos hablar apoyados en la barandilla, pero sentía que había tomado la decisión correcta. Por primera vez no forzaba la sonrisa e incluso me empezaba a doler. ¿Pero tú de dónde has salido? Paso a hablar idiomas extranjeros y aprovecho a que nadie lo entendía y que el que lo hacía estaba muy borracho. Lloro que se me está rompiendo la vida y no tengo manos para sostenerla. En el siguiente acto me encuentro en ...
"Detrás de este triste espectáculo de palabras, tiembla indeciblemente la esperanza de que me leas, de que no haya muerto del todo en tu memoria." Julio Cortázar.