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Mostrando entradas de junio, 2020

Ruinas.

La noche se expandía y cubría nuestros cuerpos desnudos, caía insonora sobre nosotros. Nos enredamos, nos perdimos, no nos encontramos. Nos rozamos y erosionamos. Hacía frío y no desprendíamos calor. La noche caía sobre dos almas que ya no se fundían. El sueño no era más que un mero recuerdo. Al igual que los días calurosos, las miradas esperanzadoras y las sonrisas entusiastas. Los relatos de vidas pasadas ya habían sido contados, las sorpresas desveladas y las manos se cruzaban desinteresadas. El amanecer ya solo parece despertar desinteresado, acompaña el café que se enfria esperando unos labios que besar, escucha excusas planeadas la noche antes y atestigua un distante abrazo de dos almas que se están olvidando.

Primer asalto.

Era un sábado más de una noche más de verano. No esperaba que seguiría recordándola después de cinco años. Seré breve. Ya eran más de las tres cuando me agarraste del brazo y me susurraste mientras una sonrisa se revelaba a tus mejillas: "Cómo siento que ya no estés con Gato". "Estábamos tirando de una cuerda en direcciones opuestas", contesté. "Eres preciosa", me insultaste. Ya eran más de las cinco cuando detuviste mi paso, de nuevo con una retahíla de insultos haciendo referencia a mi físico y personalidad. "¿Quién no se va a enamorar de ti?" “Inconsciente", pensé, "estás realmente desesperado". A día de hoy sigo arrepintiéndome de no pensar más veces en voz alta. La música enmudecía al ritmo del amanecer y las madrigueras se preparaban para recibir una fauna de lo más variopinta, pero ambos seguíamos de pie sobre unas tablas de lo absurdo. "Te acompaño a casa", sentenciaste. "Literalmente vamos en...