Ir al contenido principal

Love beats.

I know I always say that lonelyness is underrated, but now I need by a hand be hold.

Wherever I look I see couples and I ask myself what am I doing wrong.

I don't really want a shoulder to mourn my sorrows,

I'm just wondering why everyone feels better when they have found their soul mate,

in my opinion we just get carried away by convictions.

Maybe this feeling of belonging make us stronger, fight for someone, not being alone...

Comentarios

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  2. Maybe, it's not about a conviction or getting a reason to fight for someone... in the first place, at least.

    It's a matter of loneliness...

    ResponderEliminar
  3. Maybe, it's not about a conviction or getting a reason to fight for someone... in the first place, at least.

    It's a matter of loneliness...

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Familia.

Un concepto antónimo a los lazos sanguíneos y legales a los que me referiré en esta entrada. Si me preguntan por mi “familia” mi mente únicamente lo ligará al núcleo formado por mis padres, hermanas y, ahora, Jara. Todo esto se remonta a años luz. Pero como se trata de exponer mis vivencias comenzaré en el año 2000. Posiblemente mi primer recuerdo fue el de una discusión. Todos los participantes estaban ligados a nosotros por la rama materna. Se encontraban en la entrada del piso tercero de casa de la abuela en La Alberca. María y yo, con seis y cuatro años respectivamente, nos asomábamos por la puerta entrecerrada que separaba la sala de las escaleras. Las voces se elevaban, pero no discriminábamos una palabra. “Es mi culpa”, recuerdo decirle a María. “No, es la mía”, respondía ella.  Allí no había cabida para una disculpa por haber corrido, gritado, jugado o lo que quiera que hicieran dos niñas en su más tierna infancia, y más aún cuando la discusión parecía envalentonarse. Todo ...
U na vez leí que solo sabes si te han disparado porque no habrás escuchado el disparo. A mi me bastó una palabra para que el mundo enmudeciera. Recuerdo taparme la boca con la manga de la sudadera para ahogar el llanto. Después de aquello llegaron innumerables preguntas Qué Cómo Dónde Cuando Por qué En tres meses no hallamos respuesta a ninguna de ellas. Hoy sigo añadiendo otras tantas a la lista.