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Arbustos de tizón.


Fueron los últimos rayos de sol del verano,
Y aun así los más cálidos.
Repasaron fugazmente antiguos recuerdos,
de hacía dos años.

La última batalla había dejado tan solo magulladoras,
siquiera había repercutido en un solo soldado de su ejército.
Sin embargo, se juró a sí misma que abandonaría lanzas, caballos, y trompetas de guerra,
hasta que realmente fuera capaz de ganar un territorio lo suficientemente exuberante,
como para abastecer a su nación.

¿Porqué entonces nos detuvimos en este combate?
¿Acaso antiguas derrotas necesitaban ser conmemoradas?
"Realmente inecesario" pensó entonces, "sin embargo..."

Que dulces fueron los últimos rayos de sol del verano,
De una piel a otra, corrían pasajeras, motas de purpurina
que, de asalto en asalto, escuchaban vacias promesas y declaraciones .

Y es así como aminoró su paso en el camino de vuelta,
buscando de reojo los últimos rayos de sol,
los más cálidos de todo el verano.

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