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C.

Antes de que llegaras a este mundo Papá nos hizo prometer que te protegeríamos toda la vida. 

Que seríamos hermanas y madres, que te educaríamos y guiaríamos.

Después de 23 años, siento que dicho papel es sostener agua en las manos. 

Insaciable, implacable, inclemente.

Este año no he sido tu escudo.

Este año todo era mucho más grande que tú y que yo.

Tú carácter revolucionario alimentaba su ego y más de una vez me topé con una puerta blindada. 

Este año, por vez primera, no conseguía abrirte camino.

Perdóname porque todos estos kilómetros han resultado en visitas en solitario a doctores que encontraban una solución distinta a un mismo problema.

Te pido perdón por si alguna vez me has visto llorar.

Lloras porque creías que este año sería tuyo. 

Y has sido protagonista

Pero de otra historia.

Lloras porque no entiendes.

Yo lloro porque te camuflas en la maleza y aun gritando no puedo orientarte.

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