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X, XI, XII.

Silencio.
No quedaban más sombras en la habitación que la suya.
Sábanas arrugadas.
La lluvia ya hacía rato que había cesado.
La noche comenzaba a inundarlo todo.
El reloj rompió el silencio y su sueño.
Un aroma, un perfume en sus sábanas.
Ropa desordenada.
Labios sabor tequila, sábanas manchadas de carmesí.
Las diez.
Las once.
Las doce.
Silencio.

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