Silencio.
No quedaban más sombras en la habitación que la suya.
Sábanas arrugadas.
La lluvia ya hacía rato que había cesado.
La noche comenzaba a inundarlo todo.
El reloj rompió el silencio y su sueño.
Un aroma, un perfume en sus sábanas.
Ropa desordenada.
Labios sabor tequila, sábanas manchadas de carmesí.
Las diez.
Las once.
Las doce.
Silencio.
No quedaban más sombras en la habitación que la suya.
Sábanas arrugadas.
La lluvia ya hacía rato que había cesado.
La noche comenzaba a inundarlo todo.
El reloj rompió el silencio y su sueño.
Un aroma, un perfume en sus sábanas.
Ropa desordenada.
Labios sabor tequila, sábanas manchadas de carmesí.
Las diez.
Las once.
Las doce.
Silencio.
Tienes nueva seguidora preciosa, increíble.
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