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En año nuevo me regalaste grageas Bertie Bott de todos los sabores.

Otra noche más que no sé con quién te acuestas,

otra mañana más que me invitas a tu cama a pasar tu resaca.


No me presentaste a tus amigas cuando nos conocimos

mientras yo te alerté de todas las mías.

Una noche por casualidad me enseñas la foto de una de ellas y te pregunto cómo es.

No puedes ocultar la sonrisa al hablarme de todas vuestras batallas.

"¿Os veis asiduamente?"

"Solo en festivales de verano"


¿Eramos más felices cuando no nos conocíamos?


Pasado el tiempo,

pasada incluso nuestra ruptura,

me hablas más de ellas.

Un día incluso nos topamos con una en tu antigua casa,

bromeas de que a pesar de su tamaño tiene un carácter bastante fuerte .

Viajas a Marruecos y regresas con regalos pero no con historias. Al tiempo, desvelarías inconscientemente que te acompañaban cada noche.

En Copenhaguen visitamos Christiania, ¿para eso cruzamos el continente?. El frío no apaga el fuego y yo, sentada a tu lado, deseaba volatilizarme como todas ellas.

"Todo noviembre con ellas y Marta no sabe nada",

las guardas entre mis calcetines y finjo que no pasa nada.

Dos versiones de la misma historia contada por la misma persona,

y tú te atreves a mirarme de reojo por depender de ellas.

"Si no, que me vuelva a echar de casa", "actúa así a propósito para que lo dejemos".

No quiero verte pasadas las tres por que no sé a quién me encontraré.

No sé qué perfume llevarás. 

Si te abalanzarás sobre la cama o sobre mí.

Me repito que yo disparé primero.


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U na vez leí que solo sabes si te han disparado porque no habrás escuchado el disparo. A mi me bastó una palabra para que el mundo enmudeciera. Recuerdo taparme la boca con la manga de la sudadera para ahogar el llanto. Después de aquello llegaron innumerables preguntas Qué Cómo Dónde Cuando Por qué En tres meses no hallamos respuesta a ninguna de ellas. Hoy sigo añadiendo otras tantas a la lista.