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"Marta".

Me oía hablar de ti y me tentó a dispararte. Después de todas aquellas hazañas, no podías caer por un solo disparo.

Como el asesino que se presenta en la escena del crimen,
me levanto antes que tú para preparar café.
Esta noche me he dejado embaucar por una pasada yo,
para escuchar a pasados tú.

No sé a cuántos conozco ya.

Como la salida de un hormiguero cubierto de arena,
me ahogo entre las risas y burlas de aquellos que taparon la desembocadura,
te instan a asfixiarme voces con nombres de reyes pasados.
Disparé primero pero soy yo quién se está desangrando.

Te veo a través de un espejo espía,
como Pedro a Cristo me niegas tres veces.
Esta historia ya la había escuchado antes y aún así no es hasta ahora que he entendido el argumento.
Personajes que entran y salen de escena, todos me señalan como el asesino,
sustantivo que no puedo negar,
yo disparé primero.
Cuatro años y no se si la obra se debate entre el nudo o el desenlace.

Conservaste todas las piedras con las que me viste tropezar, esperando que la condena fuese el apedreamiento.
Desnuda dejé que metieras tu mano en mi yaga, pero predicaste a tus apóstoles que solo eran cicatrices.

Pero esta vez el océano ha decidido mirar para otro lado, con el fin de que la marea baja descubra el pedregoso acantilado, al que la ahora bruja se deberá entregar.

Ella disparó primero.





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