Apaga la luz, que es demasiado tarde.
Cierra la puerta al salir, la que no me atreví a abrir, por ti.
No intentes despertarme, que sufro de insomnio, y quién sabe cuando volveré a cerrar los ojos.
No gastes fuerzas en hacerme hablar, puesto que no las gastaste en escucharme.
Apaga la luz, que lleva demasiado tiempo encendida, y mis párpados han sufrido muchas derrotas.
No me llames desde fuera, que jamás pude asomarme.
Y mucho menos acorderes tus ojos buscando la misericordia del lobo, que los lobos no balan, y los corderos no aúllan.
Si preguntan por mi mañana, no digas que he salido.
Si preguntan por mi mañana, responde con otra pregunta, y seguidamente contestará el silencio.
Si preguntan por mi mañana, pregunta por qué no preguntaron antes.
Cierra la puerta, que corre ya el viento y no quiero que salga.
Cierra la puerta, que quiero que ese sea el último sonido antes de que me duerma.
Pídeles disculpas a ellas de mi parte, que mañana vendrán a buscarme y ya me habré ido.
Pídeles disculpas por todo el desorden entre el que me buscarán.
Pídeles disculpas por no haber dejado nada.
Pídeles disculpas por no haber dejado nada.
Apaga la luz, que me ahogo en bostezos y temo desvelarme.
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