Nunca te he escrito nada,
y no sabes el bien que me haces.
Nunca te he escrito nada,
(sabes que solo escribo para dramatizar)
puesto que nunca he sentido iba a que perderte para siempre,
al igual que normalizamos que nunca vamos a enfermar.
Al igual que es más dificil hacer al público reir que llorar,
reconozco que me es muy dificil describir lo que has significado para mí estos casi 7 años.
Eres caos Eva, un caos interminable.
Eres
desordenada,
desorientada,
despistada,
dramática,
torpe
y catastrófica,
pero qué bien me guías,
para lo perdidas que estamos.
Has pintado mis paredes de paisajes borratajeados solo para oxigenar mis cuatro paredes,
tú, que sufres tambien de claustrofobia.
Has rebuscado por entre mis lunares, y dices haber encontrado no sé qué luz,
tú, que proyectas torrentes con tu voz.
Revuelas y desenredas mis palabras
y me haces sentir un poco menos inútil
riéndote a carcajadas en los momentos inoportunos,
y reinventando mis miedos en forma de desafíos.
Te quiero Eva,
cada pelo mal teñido de tu azotea,
cada peca manchadada de rimel que no te has lavado,
cada lágrima derramada en vano,
o cada día que reaparecemos en el río.
Por decir algo, por si caes por aquí.
y no sabes el bien que me haces.
Nunca te he escrito nada,
(sabes que solo escribo para dramatizar)
puesto que nunca he sentido iba a que perderte para siempre,
al igual que normalizamos que nunca vamos a enfermar.
Al igual que es más dificil hacer al público reir que llorar,
reconozco que me es muy dificil describir lo que has significado para mí estos casi 7 años.
Eres caos Eva, un caos interminable.
Eres
desordenada,
desorientada,
despistada,
dramática,
torpe
y catastrófica,
pero qué bien me guías,
para lo perdidas que estamos.
Has pintado mis paredes de paisajes borratajeados solo para oxigenar mis cuatro paredes,
tú, que sufres tambien de claustrofobia.
Has rebuscado por entre mis lunares, y dices haber encontrado no sé qué luz,
tú, que proyectas torrentes con tu voz.
Revuelas y desenredas mis palabras
y me haces sentir un poco menos inútil
riéndote a carcajadas en los momentos inoportunos,
y reinventando mis miedos en forma de desafíos.
Te quiero Eva,
cada pelo mal teñido de tu azotea,
cada peca manchadada de rimel que no te has lavado,
cada lágrima derramada en vano,
o cada día que reaparecemos en el río.
Por decir algo, por si caes por aquí.
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