Clavas tus huellas en la arena
y los ojos en el horizonte,
como Penélope esperando a un Ulises que se ha enamorado de mar.
No sé cuánto lleva varado tu barco, balanceándose al ritmo del baile entre la figura que se hunde y se funde con el mar.
Ni tu iris consigue engañarle esta vez, puesto que la profundidad ha absorbido la luz.
Las olas, aunque superficiales, me arrastran y mis ojos inundados ya no consiguen ver la mano que has arriesgado para sacarme de aquí.
No mereces que te arrastre.
No mereces sufrir el llanto de una sirena.
¿Hasta cuando vas a seguir esperando en tierra firme?,
¿No ves que la marea ya no late a un ritmo constante?
No dejes que te arrastre, Penélope,
no te enamores de este mar.
y los ojos en el horizonte,
como Penélope esperando a un Ulises que se ha enamorado de mar.
No sé cuánto lleva varado tu barco, balanceándose al ritmo del baile entre la figura que se hunde y se funde con el mar.
Ni tu iris consigue engañarle esta vez, puesto que la profundidad ha absorbido la luz.
Las olas, aunque superficiales, me arrastran y mis ojos inundados ya no consiguen ver la mano que has arriesgado para sacarme de aquí.
No mereces que te arrastre.
No mereces sufrir el llanto de una sirena.
¿Hasta cuando vas a seguir esperando en tierra firme?,
¿No ves que la marea ya no late a un ritmo constante?
No dejes que te arrastre, Penélope,
no te enamores de este mar.
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