Este año Madrid está más ruidoso e inquieto, prefiere mantener una sorda conversación con Vicente Calderón que respirar el silencio del Retiro. Las gotas se desploman sin gracia en la Avenida Salamanca, el mármol se ha secado en Neptuno y las butacas vaciado en Valle Inclán. El humo del café ya no baila y las agujas caminan descoordinadas en la puerta del Sol. Ninguna línea de metro se detiene y las estaciones ya no reciben besos desesperados. En el Prado, el Greco se ha convertido al modernismo, y en el Pardo la policía lleva a cabo un desalojo. En Carabanchel, Manolito ha sido extraditado y la agencia T.I.A mantiene el orden en la capital. En el congreso de los diputados solo se oyen los rugidos de los dos gatos pardos devorando a sus inquilinos. Las torres parecen sostener el cielo que siquiera se refleja en el Manzanares. Este año no te veo Madrid, ni te pienso. Este año vago entre conversaciones de cortesía, sin dejarme...
"Detrás de este triste espectáculo de palabras, tiembla indeciblemente la esperanza de que me leas, de que no haya muerto del todo en tu memoria." Julio Cortázar.