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C.

Antes de que llegaras a este mundo Papá nos hizo prometer que te protegeríamos toda la vida.  Que seríamos hermanas y madres, que te educaríamos y guiaríamos. Después de 23 años, siento que dicho papel es sostener agua en las manos.  Insaciable, implacable, inclemente. Este año no he sido tu escudo. Este año todo era mucho más grande que tú y que yo. Tú carácter revolucionario alimentaba su ego y más de una vez me topé con una puerta blindada.  Este año, por vez primera, no conseguía abrirte camino. Perdóname porque todos estos kilómetros han resultado en visitas en solitario a doctores que encontraban una solución distinta a un mismo problema. Te pido perdón por si alguna vez me has visto llorar. Lloras porque creías que este año sería tuyo.  Y has sido protagonista Pero de otra historia. Lloras porque no entiendes. Yo lloro porque te camuflas en la maleza y aun gritando no puedo orientarte.
U na vez leí que solo sabes si te han disparado porque no habrás escuchado el disparo. A mi me bastó una palabra para que el mundo enmudeciera. Recuerdo taparme la boca con la manga de la sudadera para ahogar el llanto. Después de aquello llegaron innumerables preguntas Qué Cómo Dónde Cuando Por qué En tres meses no hallamos respuesta a ninguna de ellas. Hoy sigo añadiendo otras tantas a la lista.

Febrero.

Hoy es el primer día de mi vida que he experimentado el miedo. Lejos se quedan escenarios de desamor y fracaso.  Creía haber hecho un pacto con Dios para que si fuera,  fuese yo el Sujeto. Cinco letras Tres repeticiones Ella se ha enfadado Contigo Yo Te imploro cada noche desde entonces Que me tomes a mi como protagonista. Lloro, qué egoísta. Ahoga, arde, arrastra, atrona, agota. Solo te había pedido que no fuera Ella.

Décima parte.

Como diría Sabina: "estos son los últimos versos que te escribo". Sin embargo, ni he escrito en verso, ni nadie más que yo ha sido el remitente. Durante mucho tiempo he sentido culpabilidad al escribir sobre esta relación. De exponer una realidad que, como pretendía aclarar en la primera parte, está sometida a mi criterio. Qué sinsentido esta costumbre de pedir perdón por llorar en público. En los meses y años siguientes no pasó nada reseñable, gracias al cielo. Alguna petición fuera de tono por tu parte y un mensaje en el que te aseguraba que te odiaba. No voy a mentir, el dinero pica mucho. Leí tus seis cartas pero no sentí nada.  Las llaves del piso duermen en el Manzanares. He montado en moto por sentir que me daba igual lo que me pudiera pasar.  Ha vuelto a haber días en los que no quería levantarme. No obstante,  he vuelto a posar frente a una cámara; he viajado y no he llorado; hablo y discuto; he besado y he amado.  Mucho. Esta ha sido mi verdad, la única que...

Novena parte.

Serían como las once de la noche de un _ de noviembre. Él, sentado en el sofá rojo, esperaba expectante mi condena. "No puedo seguir adelante con esta relación". "No, Marta, no lo hagas". "No puedo seguir con una persona que me insulta, consume drogas y tiene un comportamiento tan agresivo." "Marta, no vas a tirarlo ahora todo por la borda". "Que no puedo seguir, de verdad que no puedo... tenemos que ver qué hacemos con el piso... los muebles..." "No puedes hacerme esto" "Tranquilo, no me importa quedármelo, no te preocupes por el dinero, como lo he pagado todo yo, venderé los muebles..." "No me quiero ir" "Bueno, pues me voy yo, no podemos seguir viviendo juntos". "Dame un mes, en un mes te vas ya verás como al final te convenceré para que te quedes. No hablemos de esto ahora, vamos a dormir". . . . No quería que me tocara, no quería sentir su respiración, por tanto, desde la fecha hast...

Octava parte.

[10/10/2021] Menos mal que ayer no me paró la poli jajaja hubiera reventado el antidrogas jajaja [22/10/2021] Denúnciala, te mira el teléfono. Martes, 26 de Octubre de 2021 Salamanca. Me tambaleo por vez primera al ver los ojos de Mamá esperándome en la estación. En la entrada me esperaban Cristina, Papá y Jara. "¿No habéis traído el coche?", jadeo "No, venga, vamos dando un paseo." Me desvanezco.  En un taxi, sujeta por los brazos de mi padre, me deslumbran las luces de la ciudad. "Respira, tranquila, ya estás en casa". Durante diez días la cama fue testigo de mi inagotable llanto. El undécimo, después de una visita al río Tormes con Eva y una fría cena donde di voz a lo que tanto tiempo había callado, compré un billete de ida para Madrid.

Séptima parte.

El verano pasó de forma esquiva. Y yo con él rehuía cualquier posible enfrentamiento Inevitable Necesario No sé si hoy estaría escribiendo estas letras si hubiera tenido el coraje de arrancarlo de raíz Esperé Esperé a un fin de verano que trajo consigo una camiseta de "Vivir es urgente" y un pequeño elefante de howdah rojo. No sé por qué no me paré a leer el mensaje. Esta nueva oportunidad traía consigo un paso que esta relación no debía haber dado nunca. Calle Lérida... ¿31? ¿21?  Recuerdo que las letras del piso no concordaban con el telefonillo de la entrada. Sudamos cada caja hasta aquel ¿3? sin ascensor Por mi parte ignoré uno de los condicionantes que me atormentan hasta día de hoy. Piso reformado sin amueblar. Todo el dinero sudado en un instituto de entrevías materializado en muebles de Ikea que montaba religiosamente nada más llegaban a casa. Me obcequé en crear un hogar sobre tierra baldía. El eco de una casa vacía replicaba el llanto que jamás escuchaste porque sim...