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Por si caes por aquí.

Nunca te he escrito nada, y no sabes el bien que me haces. Nunca te he escrito nada, (sabes que solo escribo para dramatizar) puesto que nunca he sentido iba a que perderte para siempre, al igual que normalizamos que nunca vamos a enfermar. Al igual que es más dificil hacer al público reir que llorar, reconozco que me es muy dificil describir lo que has significado para mí estos casi 7 años. Eres caos Eva, un caos interminable. Eres desordenada, desorientada, despistada, dramática, torpe y catastrófica, pero qué bien me guías, para lo perdidas que estamos. Has pintado mis paredes de paisajes borratajeados solo para oxigenar mis cuatro paredes, tú, que sufres tambien de claustrofobia. Has rebuscado por entre mis lunares, y dices haber encontrado no sé qué luz, tú, que proyectas torrentes con tu voz. Revuelas y desenredas mis palabras y me haces sentir un poco menos inútil riéndote a carcajadas en los momentos inoportunos, y reinventando mis miedos en ...

Allá por mi ingenuidad - La que aún no he perdido -

Como si fuéramos niños, de nuevo. Como si fuéramos un poco más jóvenes de lo que aún somos. Volvemos a encontrarnos, después de hace ya dos inviernos. Y, como de costumbre, vuelves a golpear mi puerta, y yo vuelvo a comprobar el recital de los ronquidos inmutables y disonantes del piso de arriba. Ya no enciendes la chimeneas, me preguntas retóricamente, y aun así no te sientas cerca del suelo. Esta vez de forma impaciente intentamos poner al día los últimos movimientos. Volvemos a estar frente a frente, pero solo hasta y cuarto, antes de que suene tu toque de queda, y vuelvan a reclamar mi ausencia. Al igual que llegas, ya estás al otro lado de la puerta, pero esta vez no prometes otra visita espontánea. Y los árboles vuelven a cubrirse aunque siga haciendo frio, y vuelvo, con la ciega esperanza de que volveremos a vernos, y digo ciega, porque durante este tiempo jamás nos volvimos a leer. Ahora ya no. Ahora ya no tienes toque de queda y caminas en otra dirección, ahora que te est...

Ahora sí son buenas noches,

Apaga la luz, que es demasiado tarde.  Cierra la puerta al salir, la que no me atreví a abrir, por ti. No intentes despertarme, que sufro de insomnio, y quién sabe cuando volveré a cerrar los ojos. No gastes fuerzas en hacerme hablar, puesto que no las gastaste en escucharme. Apaga la luz, que lleva demasiado tiempo encendida, y mis párpados han sufrido muchas derrotas. No me llames desde fuera, que jamás pude asomarme.  Y mucho menos acorderes tus ojos buscando la misericordia del lobo, que los lobos no balan, y los corderos no aúllan. Si preguntan por mi mañana, no digas que he salido.  Si preguntan por mi mañana, responde con otra pregunta, y seguidamente contestará el silencio.  Si preguntan por mi mañana, pregunta por qué no preguntaron antes. Cierra la puerta, que corre ya el viento y no quiero que salga.  Cierra la puerta, que quiero que ese sea el último sonido antes de que me duerma. Pídeles disculpas a ellas de mi par...

No todos los Ángeles son Laureados.

Me gusta conocer a las personas por su elección de palabras, las escritas, claro está. Y es por eso que no me interesa apenas nadie que ni siquiera sea capaz de ordenar su caos en una hoja de papel. Dudoso concepto el de la amistad. Engaños, tretas y juegos de poderes reflejados en lagrimas de cocodrilo, y conversaciones banales que intentan sostener el orden social, ese arma de doble filo que muy pocos saben sujetar por la empuñadura. Este verano, muy a mi pesar, ha sido un mes de decepciones frustradas. Un año y medio atrás fui atisbando lo que creía que iba ser mi deserción. Ensordecedoras carcajadas aumentaban mi deseo de desvanecerme por cualquiera de aquellas estrechas calles empedradas. Llegado el octavo mes, estalló la tormenta que todos llevabamos esperando. Sin embargo, la ultima de las gotas trajo la calma. Por lo menos, mi calma. Todo han sido palabras distendidas desde entonces. Y aun así, no puedo disociarme de aquellas alianzas. He seguido escondiendo una d...

Arbustos de tizón.

Fueron los últimos rayos de sol del verano, Y aun así los más cálidos. Repasaron fugazmente antiguos recuerdos, de hacía dos años. La última batalla había dejado tan solo magulladoras, siquiera había repercutido en un solo soldado de su ejército. Sin embargo, se juró a sí misma que abandonaría lanzas, caballos, y trompetas de guerra, hasta que realmente fuera capaz de ganar un territorio lo suficientemente exuberante, como para abastecer a su nación. ¿Porqué entonces nos detuvimos en este combate? ¿Acaso antiguas derrotas necesitaban ser conmemoradas? "Realmente inecesario" pensó entonces, "sin embargo..." Que dulces fueron los últimos rayos de sol del verano, De una piel a otra, corrían pasajeras, motas de purpurina que, de asalto en asalto, escuchaban vacias promesas y declaraciones . Y es así como aminoró su paso en el camino de vuelta, buscando de reojo los últimos rayos de sol, los más cálidos de todo el verano.

El jardín de las delicias

   Soy consciente de todo el daño que he hecho, y de todo el que me queda por hacer, a nadie más que a mi misma.  Y es de extrañar, puesto que convivo entre espaldas cubiertas, y lenguas afiladas. Un lugar poblado de más miradas que piedras,  y donde los susurros parecen correr más que el viento.  Donde no hay títere que no haya sido degollado,   donde el grito prima sobre el acto de escuchar, y donde se vaga esperando la llegada de San Martin. Una alberca cuya agua parece envenenar las mentes con menos criterio. Una oligarquía basada en el poder ensordecedor de un apellido de piaras que se ceban en los graneros,  mientras una campana replica clamando austeridad. Una belleza fingida, una maldad oculta entre balcones de flores colgantes, o una fiesta regional, de fé tan discutible como la necesidad de figurar en una fotografía aerea,  la distinción de la hormiga en un avispero. Un pueblo que es t...

Cómo lloran los abriles.

En vano, rechazo esa mirada. En vano, me resisto a volver a perder. En vano, pongo en orden todo lo pasado desde entonces, y me arrepiento de tantas y tantas cosas, entre las cuales no estás... La velocidad, el tiempo que divide el espacio, y la duda de los días que no llegaron, llenan un vacío de posibles que no existieron y que jamás tendrán lugar. Porque hasta las peores lluvias, tienen su momento. Pero, qué celosa y caprichosa es la incertidumbre, y cómo una caricia, incluso tu sombra sobre mis pies, consiguen domar al orgullo. Sonrío, pero solo de reojo, y huyo, pensando que vas a seguir el ritmo de mis pasos. La añoranza que debería estar dormida, solo me hace divagar. Si ya soy y ya tengo, y contigo era menos y tenía la mitad. Camino lentamente, sabiendo que ahora riendo cuentas a distinto juez. Vuelvo medio año y casi te hecho ocho veces más de menos Y pienso, desorientada, a pesar de que tenga directrices para hablar. Huyo, evito descansar sobre una espalda ...