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No te escondas detrás de un niño.

Suplico una tregua, Suplico una tregua para esta noche, Que en busca de aliento, He sufrido una emboscada. ¿Por la espalda? No. De lleno en el corazón, serpenteando por cada una de las cavidades hasta estallar en mil pedazos mi cavidad respiratoria. Como si se tratase de un duelo de cualquier pelicula antigua de Eastwood, frente a frente. Mis armas contra las suyas, que además incluyen un señuelo. Y entre medias un falso apaciguador, similar a una veleta un día de temporal, se sitúa detrás mío clamando haberse posicionado. Y lo estabas. Detrás mio. Cubriendo mi espalda. Parecia otra de nuestras múltiples hazañas. Parecía. Esta vez no. Desde la espalda me has arrancado lo que me distinguia de ellas. Y lo has destruido, como la pieza del rey desplomándose sobre el tablero. Desarmada, he perdido. Habéis ganado, si le he perdido.

Déjame dormir esta noche.

Quiero ahogarte, tal y como tu te ensañas con mi garganta. Deja de susurrarme, que tu timbre consigue dejarme sin aliento. Desaparece, con la misma intensidad con la que llegas oscureciendo cada una de mis cuatro blancas paredes. Déjame dormir esta noche, si al levantar vas a estar replicando los latidos de mi corazón. No me busques más disfraces, que ya siquiera recuerdo mi silueta original. Déjame llorar de cuajo, solo para fingir que no existes esta noche, que estoy harta de acudir a curanderos hipocondríacos que testan conmigo su fé en el azar. Déjame dormir esta noche, no me acompañes esta noche, no me despiertes mañana por la mañana.

Por si caes por aquí.

Nunca te he escrito nada, y no sabes el bien que me haces. Nunca te he escrito nada, (sabes que solo escribo para dramatizar) puesto que nunca he sentido iba a que perderte para siempre, al igual que normalizamos que nunca vamos a enfermar. Al igual que es más dificil hacer al público reir que llorar, reconozco que me es muy dificil describir lo que has significado para mí estos casi 7 años. Eres caos Eva, un caos interminable. Eres desordenada, desorientada, despistada, dramática, torpe y catastrófica, pero qué bien me guías, para lo perdidas que estamos. Has pintado mis paredes de paisajes borratajeados solo para oxigenar mis cuatro paredes, tú, que sufres tambien de claustrofobia. Has rebuscado por entre mis lunares, y dices haber encontrado no sé qué luz, tú, que proyectas torrentes con tu voz. Revuelas y desenredas mis palabras y me haces sentir un poco menos inútil riéndote a carcajadas en los momentos inoportunos, y reinventando mis miedos en ...

Allá por mi ingenuidad - La que aún no he perdido -

Como si fuéramos niños, de nuevo. Como si fuéramos un poco más jóvenes de lo que aún somos. Volvemos a encontrarnos, después de hace ya dos inviernos. Y, como de costumbre, vuelves a golpear mi puerta, y yo vuelvo a comprobar el recital de los ronquidos inmutables y disonantes del piso de arriba. Ya no enciendes la chimeneas, me preguntas retóricamente, y aun así no te sientas cerca del suelo. Esta vez de forma impaciente intentamos poner al día los últimos movimientos. Volvemos a estar frente a frente, pero solo hasta y cuarto, antes de que suene tu toque de queda, y vuelvan a reclamar mi ausencia. Al igual que llegas, ya estás al otro lado de la puerta, pero esta vez no prometes otra visita espontánea. Y los árboles vuelven a cubrirse aunque siga haciendo frio, y vuelvo, con la ciega esperanza de que volveremos a vernos, y digo ciega, porque durante este tiempo jamás nos volvimos a leer. Ahora ya no. Ahora ya no tienes toque de queda y caminas en otra dirección, ahora que te est...

Ahora sí son buenas noches,

Apaga la luz, que es demasiado tarde.  Cierra la puerta al salir, la que no me atreví a abrir, por ti. No intentes despertarme, que sufro de insomnio, y quién sabe cuando volveré a cerrar los ojos. No gastes fuerzas en hacerme hablar, puesto que no las gastaste en escucharme. Apaga la luz, que lleva demasiado tiempo encendida, y mis párpados han sufrido muchas derrotas. No me llames desde fuera, que jamás pude asomarme.  Y mucho menos acorderes tus ojos buscando la misericordia del lobo, que los lobos no balan, y los corderos no aúllan. Si preguntan por mi mañana, no digas que he salido.  Si preguntan por mi mañana, responde con otra pregunta, y seguidamente contestará el silencio.  Si preguntan por mi mañana, pregunta por qué no preguntaron antes. Cierra la puerta, que corre ya el viento y no quiero que salga.  Cierra la puerta, que quiero que ese sea el último sonido antes de que me duerma. Pídeles disculpas a ellas de mi par...

No todos los Ángeles son Laureados.

Me gusta conocer a las personas por su elección de palabras, las escritas, claro está. Y es por eso que no me interesa apenas nadie que ni siquiera sea capaz de ordenar su caos en una hoja de papel. Dudoso concepto el de la amistad. Engaños, tretas y juegos de poderes reflejados en lagrimas de cocodrilo, y conversaciones banales que intentan sostener el orden social, ese arma de doble filo que muy pocos saben sujetar por la empuñadura. Este verano, muy a mi pesar, ha sido un mes de decepciones frustradas. Un año y medio atrás fui atisbando lo que creía que iba ser mi deserción. Ensordecedoras carcajadas aumentaban mi deseo de desvanecerme por cualquiera de aquellas estrechas calles empedradas. Llegado el octavo mes, estalló la tormenta que todos llevabamos esperando. Sin embargo, la ultima de las gotas trajo la calma. Por lo menos, mi calma. Todo han sido palabras distendidas desde entonces. Y aun así, no puedo disociarme de aquellas alianzas. He seguido escondiendo una d...

Arbustos de tizón.

Fueron los últimos rayos de sol del verano, Y aun así los más cálidos. Repasaron fugazmente antiguos recuerdos, de hacía dos años. La última batalla había dejado tan solo magulladoras, siquiera había repercutido en un solo soldado de su ejército. Sin embargo, se juró a sí misma que abandonaría lanzas, caballos, y trompetas de guerra, hasta que realmente fuera capaz de ganar un territorio lo suficientemente exuberante, como para abastecer a su nación. ¿Porqué entonces nos detuvimos en este combate? ¿Acaso antiguas derrotas necesitaban ser conmemoradas? "Realmente inecesario" pensó entonces, "sin embargo..." Que dulces fueron los últimos rayos de sol del verano, De una piel a otra, corrían pasajeras, motas de purpurina que, de asalto en asalto, escuchaban vacias promesas y declaraciones . Y es así como aminoró su paso en el camino de vuelta, buscando de reojo los últimos rayos de sol, los más cálidos de todo el verano.