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No sabía si era la mejor opción, pero, ¿acaso había otra? Música de la que no me gusta a todo volúmen, un cielo iluminado por la maldita contaminación y un frío templado que no sé si emergía del asfalto o de mi tripa.  Beso sin mirar a los ojos y pongo la cara más decente que podía poner a esa altura.  Un sexto piso, un 16 de octubre. Aquella terraza parecía la organización de las naciones unidas.  Tantas voces desconocidas y aún así creo que la tuya ya la había escuchado antes. Toda mano sostenía una copa y tu te ríes de mi taza de té caliente. No sé cuanto pudimos hablar apoyados en la barandilla, pero sentía que había tomado la decisión correcta. Por primera vez no forzaba la sonrisa e incluso me empezaba a doler. ¿Pero tú de dónde has salido? Paso a hablar idiomas extranjeros y aprovecho a que nadie lo entendía y que el que lo hacía estaba muy borracho. Lloro que se me está rompiendo la vida y no tengo manos para sostenerla.  En el siguiente acto me encuentro en ...

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Me temo que no existe esa resistencia de la que tanto alardeaba, que no estaba tan cansada, y que lo más dificil no fue decir adiós, porque el final tuvo lugar 10 meses antes. El día que me llamen a testificar, me condenarán por mentirosa.  Y aún cuando cumpla mi condena, seguiré creyendo en todo lo que he callado.  En que tardé un día en volver a creer,  en que el sol en Madrid no se esconde y en que lloré por Bari cuando Roma me esperaba al año siguiente.

Tren vuelta a casa.

Yo sabía quererme, o eso creía, puede que solo fuese una prolongación de tu idealización. Hasta desnuda me sentía segura, ya no tenía la necesidad de apagar la luz para que únicamente conjeturases sobre la apertura de mis ángulos.  No hay pregunta que más me haya atormentado estos meses que "¿por qué?". ¿Era un ente o un personaje?  ¿Me movía de acuerdo a un sístole y diástole o a tu tinta? Soy consciente de que yo misma he ordenado la persecución de dicho personaje. Incluso he intentado reinventarlo. Ojos hundidos, piel que no sé si sobra o falta, un corte de pelo que no sé si dulcifica o endurece las facciones y un abdomen que no se atreve a desvelarse. Juro y perjuro que el crecimiento de mi ego laboral era directamente proporcional al tiempo. Ahora he perdido el acento inglés, mi sarcasmo carece de ingenio y pido permiso a mis tutorandos para hablar. No puedo alardear de mi estabilidad emocional, de hecho, se desplomaba sobre ti. Caído el pilar, reconozco la autoría del a...

Tren vuelta a casa.

Jamás pensé que nuestros nombres volverían a pasear por separado. Jamás que este último año tendría lugar.  Volvería a esperarte hasta agosto, a pasar frío hasta las cinco de la mañana, a no entenderte, a hacerte daño, a hablar todos los días, a viajar, a re-conocerte, a dormir, a perder la vergüenza, a montarte una habitación, a una pandemia, a una relación a distancia, a decepcionarme, a desconfiar, a crear un proyecto - o powerpoint -, a esperarte todas las tardes, a llegar a Madrid y perderte.  Repetiría todos y cada uno de los días pasados desde el verano de 2016.  Pero no viviría nuevos.  Por muy intensa que transcurra una noche, siempre llega la hora de volver a casa. Y lo digo yo, que he recorrido tres horas en tren para evitar enfrentarme al siguiente capítulo. Por pánico A no escucharte todos los días, A no verte evolucionar laboralmente, A no escuchar las mismas batallitas una y mil veces.  Pero más miedo me produce el quererte con miedo, el no acabar...

Vuelta a Madrid.

No me permito pensarte, mucho menos echarte de menos. Te juro que no estoy y no podría estar en guerra contigo.  Pero tuve que dejarlo todo, para reconocerme, para elegirme esta vez. Dejé de lucharte. Dejé de querer besarte. Dejé de querer abrazarte cada noche y despertarme a tu lado. Dejé de querer oler a café  y que nos despidiésemos cada mañana. Dejé de querer escuchar cómo te quejas por todo, de reñirte por cómo discutes con tu familia, de ver cómo haces rabiar a Cris por jugar con Jara. Dejé de hacer planes, de querer que veas todas las series que tanto me hacen reir. Dejé de querer sentirme orgullosa de ti, de considerarte mi periodista favorito. Dejé de creerte,  porque no encontraba motivos para hacerlo,  porque solo tenía motivos para no hacerlo.
Cada mañana despertaba sin saber dónde se encontraba.  Miraba a su alrededor y seguía sin reconocer aquella habitación. "Estoy casi segura de que yo escogí estas sábanas". Cada mañana se desperezaba en el sofá, instintivamente dirigía sus extremidades hacia el sol que se colaba por el balcón. "Creo que estoy perdiendo la cabeza", se repetía constantemente. Si perdía la vida, le preguntarían a él acerca de sus últimos días "¿Quién de todos respondería?" El primero de todos contestaría de forma escueta, solo se conocían de paseos nocturnos, solo conocían el frío y la humedad, él de hecho podía pecar de rencoroso e identificar aquel acto como otro capricho. El segundo no se manifestaría puesto que solo aparecía en su presencia. Él si sufrió una fuerte aflicción. Ella era su compañera en todos los sentidos de la palabra. Podía describir de forma milimetrada, aunque con tono sensiblero, sus cinco años de convivencia. Colmaría su recuerdo de los apelativos que s...

Familia.

Un concepto antónimo a los lazos sanguíneos y legales a los que me referiré en esta entrada. Si me preguntan por mi “familia” mi mente únicamente lo ligará al núcleo formado por mis padres, hermanas y, ahora, Jara. Todo esto se remonta a años luz. Pero como se trata de exponer mis vivencias comenzaré en el año 2000. Posiblemente mi primer recuerdo fue el de una discusión. Todos los participantes estaban ligados a nosotros por la rama materna. Se encontraban en la entrada del piso tercero de casa de la abuela en La Alberca. María y yo, con seis y cuatro años respectivamente, nos asomábamos por la puerta entrecerrada que separaba la sala de las escaleras. Las voces se elevaban, pero no discriminábamos una palabra. “Es mi culpa”, recuerdo decirle a María. “No, es la mía”, respondía ella.  Allí no había cabida para una disculpa por haber corrido, gritado, jugado o lo que quiera que hicieran dos niñas en su más tierna infancia, y más aún cuando la discusión parecía envalentonarse. Todo ...