Metafóricamente, el cielo se derrumbó sobre la capital el día que yo lo hice sobre la mesa de la cocina. 34 días con un solo pensamiento en la cabeza y muchos otros en la retaguardia. Había atacado a un camarada por la espalda. Yo. Que siempre había censurado inflexiblemente a los que como aquella noche sujetaban un cuchillo ensangrentado. Inundé el plato que guardaba una cena caliente y él mismo me condujo hasta mi habitación. "He hecho algo terrible" "He hecho algo terrible" "He hecho algo terrible" Ocupó el borde de la cama. "¿Me has puesto los cuernos?" "He mirado tu whatsapp". Silencio. "Bueno. Podías habérmelo dicho." No dejé de llorar hasta el enero siguiente. Porque nunca antes había sentido el corazón doler. "Te lo hubiera dejado. ¿Qué has visto?" "Nada de eso importa. Te he mirado el móvil. Te he traicionado. Solo busqué mi nombre y salieron cosas horribles. Pero te he mirado el móvil." "Buen...
"Detrás de este triste espectáculo de palabras, tiembla indeciblemente la esperanza de que me leas, de que no haya muerto del todo en tu memoria." Julio Cortázar.